martes, 13 de mayo de 2014

Feria del Libro: ¡Conocimos a James Dashner!

El Sábado 10 de mayo concurrimos a la  Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.  El comienzo de la odisea comienza a las una de la tarde, cuando por inconvenientes personales debimos salir tarde. La Feria, y como los datos estimaron días después, estaba repleta de una multitud impresionante. Primeramente, no se podía caminar tranquilo—típico de la feria no le dimos importancia—pero era demasiado. En las editoriales juveniles o contemporáneas, las filas se comparaban con una o dos cuadras de cola.

No me quejo, porque sé que otra cosa no se puede hacer. La Rural es un lugar extenso que puede ser bien aprovechado y lo fue, pero el problema fue que no alcanzó. Hubo algo así como una desorganización. Eso sí; los eventos fueron más valiosos que los del pasado año y hubo más rostros para repetir y conocer. 
Los números para la conferencia  charla de James estaban agotados cuando llegamos. No tuvimos otra opción que hacer la fila por la firma en el stand de V&R Editoras. Decir que dimos la vuelta al pabellón era quedarse corto. Había un millar de personas haciendo la fila, que obviamente estorbaban a las personas que nada sabían sobre la firma de Dashner. Esperamos con otros fans, y reiteradas veces asesores y organizadores venían a advertirnos acerca de que James se iría a las diez y obviamente no llegaría al punto que estábamos nosotros. Muchos se fueron, pero decidimos quedarnos un poco más, a ver que pasaba.

Entre todo eso, yoPriscila—me escapé a la firma de libros de Luis María Pescetti. Él y el ilustrador de los libros de Natacha firmaron mis libros. Yo estaba emocionada y asustada porque nunca me habían firmado un libronunca me había animado—  y hasta tenía todo un verso que decirle a Pescetti, que se me olvidó en el momento que agarró el libro y se rió sanamente de mi euforia junto con mi amiga. Tener la edición vieja y de hace muchos años de Natacha, una serie de libros que me acompañaron en la infancia no tiene precio. Espero no haber actuado tanto bajo el pánico.





Nos perdimos las tres varias veces, entre el tumulto de gente y yo estaba vagamente perdida cuando la fila comenzó a avanzar de forma rápida. Según sé, la firma se estaba organizando en los estadios del exterior, dado la cantidad de personas que esperaban para tener sus libros firmados. Corrimos, no sé cuanto y evitamos que los descarados se nos colen. Esperamos bajo ya la noche esperando que dieran las diez y ya nos hubieran firmado. El tiempo pasaba y pasaba. Se nos hizo un poco cansino, pero esperar ahí por James y gritar fue una experiencia agradable. Seguras—la esperanza ya no alcanzaba— de que no íbamos a llegar, una de las chicas delante nuestro fue a averiguar si James se quedaba hasta las diez o seguía, ya que era cualquiera que tantas personas estuviéramos esperando a altas horas de la noche. 



Y tal vez fue por compromiso, pero me gusta pensar que quiso devolvernos todo lo que hicimos estos días que estuvo en Argentina por él. Se quedaba hasta las dos de la mañana. No necesitábamos más de media hora ya que estábamos bastante cerca, y con eso nos bastó para tener ánimos y aguantar un poco más. 
Los de la conferencia y los primeros tuvieron fotos, selfies, dos firmas y una charla con más de cinco palabras con Dashner, pero tanto no podíamos pedir. Con tan solo tener una firma y decirles lo que sentíamos por sus libros fue suficiente. 


©Redacción e imágenes: libroscongelados

2 comentarios:

  1. Hola!!! Me ha gustado mucho tu blog!!! Te sigo!!!

    Tengo un blog que hice hace poco... ¿Lo visitarías y me dejarías un comentario?
    Palabrasdearia.blogspot.com

    Saludos!!!

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  2. Que envidia. Pero la verdad que suerte la tuya, se feliz con tus firmas. Besos :*

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Gracias por tu opinión, duda, consulta, queja, pregunta, saludo, comentario o lo que sea de tu parte. Realmente, gracias.