domingo, 21 de septiembre de 2014

Reseña de película: The Maze Runner



Al despertar dentro de un oscuro elevador en movimiento, lo único que Thomas logra recordar es su nombre. No sabe quién es. Tampoco hacia dónde va. Pero no está solo: cuando la caja llega a su destino, las puertas se abren y se ve rodeado por un grupo de jóvenes. De lo que están seguros es de que cada mañana las puertas de piedra del laberinto que los rodea se abren y por la noche, se cierran. Y que cada treinta días alguien nuevo es entregado por el elevador.
Un hecho altera de forma radical la rutina del lugar: llega una chica, la primera enviada al Área. Y más sorprendente todavía es el mensaje que trae. Por alguna razón, sabe que para lograrlo debe correr. Correr será la clave. O morirá.

Fecha de estreno en Argentina: 18 de Septiembre.
                              


Las adaptaciones juveniles siempre llegan con prejuicios a la gran pantalla, alegando la excesividad del amor hormonal y normas distópicas de sus respectivos libros. The Maze Runner, dirigida por Wes Ball, se convierte en una adaptación diferente. Sintetizando los hechos, la película me ha gustado pero hay algunos puntos a recalcar acerca de esta. Todo lector que expresa su fanatismo por algún libro sabe y comprende el hecho de que no todas las escenas que disfrutaron en el libro estén ahí. Como lectora y como fanática, y también una amante del cine reconozco que hay cosas que no se pueden adaptar en un filme cinematográfico. El mejor ejemplo a resaltar es el hecho de que se haya perdido la conexión psíquica de Thomas y Teresa. Fue algo que me molestó, pero comprendo que adaptándolo hubiera sonado muy barato y sin sentido.

A lo largo de la trilogía, independientemente de los errores que comete, Teresa es uno de mis personajes favoritos por el simple hecho de ser una mujer. Yo, como mujer, siempre voy a buscar sentirme identificada solo por el género hacia un personaje, porque es la manera en que me representa y cómo ve el autor a una mujer entre tantos personajes masculinos. Sus apariciones sin embargo, tanto en los dos últimos libros y en la película, son escasas. Esperaba ver mucho de ella, teniendo en cuenta que no se podrá ver tanto en las próximas adaptaciones que tendremos si hay con suerte, una secuela. Ese fue mi primer punto a resaltar, la escasez de Teresa o cosas importantes: momentos sentimentales que puedan aligerar el corazón asustado de Thomas.

La película estaba destinada a estrenarse el 14 de febrero del corriente año, pero se decidió posponerla para lograr una buena producción de efectos especiales. Y lo lograron, porque inevitablemente fueron esencialmente favorecedoras para el film. Los Penitentes fueron bien logrados, con su tecnología y características arcaicas bien definidas. Las explosiones y el correr de los muros en el laberinto, provocan una sensación de suspenso y agitación en las escenas.

Si retomamos la adaptación en general, es muy fiel al libro. Los personajes se adecuan perfectamente a los de la novela, tomando tantos sus rasgos físicos como su manera de desenvolverse. Dylan O'brien es un excelente actor y sabe como encarnar a alguien tan normal como especial, de la manera en la que lo es Thomas. Sus expresiones faciales, la forma en la que su voz enuncia  y los movimientos que hace con su cuerpo se fusionan perfectamente con el personaje protagonista. Sangster hizo de un Newt que creía más tranquilo y menos risueño, uno nuevo en el cual su alegría se irradia directamente hacia los demás. Creo un ambiente cálido, especialmente para la llegada de Thomas. Kaya Scodelario—a quién hubiera deseado ver más—interpreta a Teresa, la última habitante del área, que llega sin aviso a cambiar la vida de los corredores. Tiene una conexión especial con Thomas que siento que no fue bien planteada en la película. No es ni romántica ni física, es ese tipo de conexión que dejan entrever recuerdos, memorias y un pasado unidos que la historia en el filme no me pudo otorgar correctamente.

Una de las escenas más poderosas de la película entera, la única que me llegó del todo y me hace plantear verdaderamente el significado de esta novela—sobre buscar una identidad, como todo adolescente la busca, atrapado en una metáfora como la de un laberinto, solo, sin compañía, débil en esta etapa significativa—es en las escenas de Chuck y Thomas. La intensidad de estas, de los enigmas que hay concretar para escapar de un propio ensimismamiento, eso es lo que me atrajo del libro y lo que concretamente admiré en la adaptación.

La parte final está llena de acción y sorpresas y sin duda deja muy bien planteada la trama de una posible secuela. Lo que siempre me gustó del libro fue la manera que entreteje cada momento con las palabras exactas, y aunque no verdaderamente lo sentí así en la película—que se me pasó muy rápido—lo sentí con varias escenas. El problema con muchas adaptaciones de young-adults es lo compleja que tiene que ser su historia; es decir nunca acaba ahí, nunca es tan simple. Muchos lo ven como un defecto, pero a mi me gusta descubrir complejidades como estas. No será la franquicia de The Hunger Games, pero afortunadamente no será la próxima Divergent. El final es prometedor, y si se logra la segunda, le tengo muchas expectativas de que sea capaz y mejore la adaptación.

Puntuación: 3.5 


3 comentarios:

  1. Hola!! Yo este finde iré a verla que lo estoy deseando ! A mi también me molesta el pensar que cuando vaya al cine a verla muchas cosas que hacían especial este libro no estarán, como la comunicación mental entre Teresa y Thomas ya que eso es algo que los vincula y que lo hace más interesante, y la gente que vaya al cine a verla sin haber leído el libro ni se dará cuenta y eso es una pena.

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    1. El vinculo es lo que más me dolía que sacaran, por la razón que planteás. Espero ver más de ambos en las próximas entregas. ¡Saludos!

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  2. No me gusto la película, siendo sincero m. Esperaba mucho más y me pareció muy poco. Como decís vos, Terrsa ni aparece. Respeto a dylan pero no era Thomas para mi; si físicamente pero no en su personalidad.

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